De repente la idea inicial de éste blog se me desdibuja a cada rato, y se me empieza a cruzar con lo que me pasa día a día. No sé si está bueno o no, no sé si le interesa a alguien, pero así estamos.
Dorima está de viaje, y yo estoy así como con extrañitis aguda. Él no te curte mucho el barrio, si bien es de acá (de Liniers para ser precisos)no es un gran conocedor de recovecos o capaz sí pero no le da muuuucha bola. No es un pibe "vamos matadé", podría ser de acá o de cualquier parte. Creo que por eso me banca a muerte en la pensada partida al oeste, sino sería una lucha de barrios no?
Al margen, o no, esta mañana me acordé de un mediodía de domingo en el que after asado con suegro le dije ¿vamos a tomar un café a la Boulevard?, con más ganas de siesta que de café me dijo "dale".
La Boulevard, que en realidad se llama Boulevard Alberdi, es una confitería tradicional, como todo en Mataderos, ya lo hablamos. Claramente no es un local nuevo, hace 70 años que está en el barrio. Siempre escuchaba a la familia política decir "uuuu la Boulevard", ahí hicieron un cumple de la bisa abuela de dorima por que ademas de la confi hay dos salones para eventos. Pero yo nunca había ido.
Conclusión, hacen un café rico, unas minitartas copadas, por si no te querés comer una porción de torta entera, y no tienen el gusto clásico a confitería, te da más onda caserito sin tanta gelatina brillosa (puaj).
Me tomé una lágrima con un mini lemon pie, casi tan rico como el que hace mi mamá.


A la ida o a la vuelta me encontré ésta puerta cerquita de mi casa. Me pueden las puertas, rejas y ventanas de Mataderos, pero eso es un post aparte.